Suscríbete ahora!

bg957

bg957

bg957

Bizcocho de chocolate con harina integral
Construyendo la receta. Un viernes por la noche en casa alrededor ...
Especialistas enseñan como lograr una barriga igual a la de Cristiano Ronaldo
Recientemente, en entrevista a la revista Veja, Kaká denominó a ...
Ejercicio aeróbico en ayunas
Adelgazar es sin duda unos de los principales objetivos de las ...
¿Bombones proteicos?
Ingredientes: 150g de almendras pulverizadas 50g de manteca de ...
El cerebro social en internet
La naturaleza concibió el cerebro social para la interacción cara a ...
Historia de la espirulina
Espirulina vs Chlorella - Similitudes y Diferencias Chlorella es ...
Muffins de arándanos
Ingredientes: 3 huevos 100ml de aceite 150g de azúcar de caña ...
El arte de escuchar
Cuando nos comunicamos con nuestros semejantes, rara vez escuchamos ...
La crisis
La neurosis e incluso la psicosis son alteraciones de la psique ...
Lectura de pensamiento
Cuando se dice “si el otro tiene tal actitud, significa que siente ...
Cupcakes
Esta receta es una variación del bizcocho de coco que publiqué hace ...
Biomasa de Plátano Verde - Novedad en España
¿Habéis oído hablar de la Biomasa de plátano verde? Se trata de una ...
¿Como alcanzar la dignidad?
Las virtudes teologales (V.T.) son tres: fe, esperanza y caridad. ...
El camino hacía la sanación
Independientemente de lo que puedas estar haciendo en tu viaje de ...
10 cosas que deberías saber antes de hacerte crudivegano
En este video comparto una serie de consejos para las personas que ...

banner a m 1

banner limpieza hepatica

bg957

¿Te gustaría anunciar tus productos o página web aquí?, entra en contacto conmigo.

El nuevo mundo

           

           El nuevo mundo no es una huida, es una conquista.Una conquista difícil, más difícil que la conquista del sahara o la ascensión al Everest, que en comparación son juegos de niños. Y yo no suelo exagerar. Si no eres capaz de dar tu batalla ahora, allí donde estés, no serás capaz de darla más tarde, es “ ahora" donde pasas la prueba o no la pasas.
   
         Y, efectivamente, se vuelve peligroso, pues el Nuevo Mundo no tolera ni un segundo de engaño ni una mota de polvo de mentira, de lo contrario no se pasa, te echa fuera, y además sabe perfectamente ser brutal. Antes se hablaba de “dragones” y de “serpientes” que guardaban el tesoro, es la traducción simbólica de un hecho real. No se puede trampear con el dragón si no eres puro, te abrasa. Por tanto, tu batalla de la pureza, de la sinceridad, de la honestidad, de la sencillez verdadera y divina, debes hacerla ahora, si no, te quedas fuera, y los segundos intentos suelen ser más duros. No es posible acercarse a estas cosas graves y serias sin peligro; pero el peligro es sólo para la insinceridad y la impureza.

          ¿y en que consiste esta batalla?. Es muy sencillo. Ya conocemos el sistema general y mundial (más bien algunos conocen a los que han intentado salir de él). El sistema es cruel: hay fuerzas implacables, invisibles y malvadas en cada rincón de la calle acechando al “infractor” (si no eres “infractor” jamás entenderás esto), y si cometes alguna infracción, lo sórdido (el “sistema”) empieza  a enseñartelo dientes y te obsequia. Te obsequia con cosas que se llaman justicia. Poesía, religión, Ideal. Se pone toda clase de máscara para ocultarte la verdadera historia, la historia sórdida. Yo fui librado de las máscaras a la edad de 20 años, en los campos nazis, donde me encerraron por participar en la resistencia, así que hace ya 40 años que estoy en infracción. Conozco el oficio.
   
           Cuando se es valiente y obstinado sales del sistema. Esto es la parte más fácil más “divertida” de la batalla. Estás en “contra”, estar en contra es lo más sencillo. Te “sales”, es sencillísimo “aparentemente”. Pero entonces, si eres honesto y sincero contigo mismo, enseguida te das cuenta (o no tan enseguida) que el sistema tiene sus raíces dentro, en tu propia piel. Lo sórdido está dentro y os tiene cogidos por mil pequeños hilos invisibles que os hacen bailar de aquí para allá. Y todo se vuelve mucho menos divertido y mucho más difícil, porque entonces lo sórdido, el sistema, empieza a enseñaros los dientes desde adentro, y ahí te lo aseguro, hay que ser heroico para no dejarse tragar. Es posible y normal, dejarse tragar mientras te cuentas bonitas historias y te autojustifícas. Y entonces te das cuenta de que no son policías de izquierda o derecha, reconocibles por su uniforme, sino de fuerzas universales y crueles que aprisionan el mundo entero de los hombres. El primer guardián de su propia cárcel es uno mismo. Ahí, lo sé por experiencia, hay que ser muy fuerte, es decir muy puro, la pureza es la UNICA fuerza. Para batir al DRAGÓN no existen más armas que la pureza.
   
           Así que el Nuevo Mundo consiste en desraizar el Sistema dentro de uno mismo. Y finalmente, el sistema hunde sus raíces incluso en el código genético y en el fondo de cada célula, porque somos el hijo de nuestro padres, que a su vez era el hijo de nuestro abuelo, etc. Toda las santa iglesia y todo el santo horror está ahí… ¿Comprendes la dimensión de la batalla?
   Pero si todavía estás con el discurso de la rebelión, dando puñetazos en la mesa, escribiendo poemas de subversión y diciendo “YO-MIO”, estás completamente al margen y eres títere de estás fuerzas crueles. Seguirás haciendo poesía de la Rebelión y la novela del magnífico “YO-MIO”, que es una ridícula marioneta. Para estas fuerzas, la rebelión es tan buena como las sumisión, el mal tan bueno como el bien, el amor (el llamado amor) tan apetitoso y delicioso como el odio. Son las dos máscaras de lo sórdido. Y el “YO-MIO”, es el suculento títere de esas fuerzas. La puerta de salida de ese atroz Sistema comienza cuando echamos de nosotros ese famoso “YO-MIO”, porque ese famoso “YO-MIO” es el “YO-MIO” del abuelo, del bisabuelo y de toda a santa tribu. Es preciso salir de la tribu radicalmente.
   
           Voy a contarte una pequeña historia .Era en Ceilán – era otro mundo- en el sur de Ceilán, en un poblado al borde de la jungla. Vivía en el templo, dormía en el templo, y mendigaba mi alimento todos los días con un tazón de cobre; era en la época que yo creía haber salido del sistema (¿). Normalmente, me daban arroz mezclado con pimientos verdes troceados. Estos pimientos eran tan picantes que los dedos me abrasaban cuando comía mi arroz. Al final, como había tenido ya tifus en los campos de concentración y posteriormente una disentenería a causa de ambas, empecé a echar sangre a diario. Me encontraba muy enfermo, pero seguía adelante, porque soy muy obstinado. Y un día, mientras limpiaba mi tazón a la orilla del rio, empecé a compadecerme de mi mismo a la orilla del rio, y me decía: “ ya ves, estás completamente solo al final del mundo, no tienes nada, estás a punto de reventar”. En resumen, me contaba a mi mismo historias de las que mueven compasión; y es verdad que estaba realmente muy mal. Y entonces, de pronto, en la orilla de aquel rio, mientras me compadecía de mi y me apretaban las tripas enfermas, una Fuerza vino sobre mí, me cogió y literalmente me grito en los oidos “ ¡ y que más dá lo que tú pienses!”.
   
            Te lo aseguro, se me calló una máscara. De pronto, ya no era el mismo: ya no me importaba lo que pensara. Todo lo que pensamos es pura novela, es bisutería, es Mentira, Mentira, Mentira. La disentería es una Mentira, el tifus es una Mentira, el cáncer es una Mentira, todo es Mentira. Sólo pensamos falsedades y apariencias. Y debéis saber que existe OTRA COSA.
   
        Es la primera máscara que se cae, la máscara mental.
   
        Luego viene una segunda máscara: la máscara de los sentimientos eternos y maravillosos que habitan en los hombres. Esta máscara es mucho más engañosa y acorazada: “amamos”, “sentimos”, ¡OH!, todas las santas tribus de las pasiones, de los deseos, de las sensibilidades, de los “ YO-MIO-SIENTO”. Y todo eso no es sino los pequeños hilos sórdidos  manejados por las mismas Fuerzas crueles. Así que, también ahí, es preciso que llegues al punto del grito: “¡ y que más dá lo que tu sientas!” Y es todo un buen teatro que se cae.
   
        No es fácil. Cuando esta segunda máscara vital ha caído, estás ya muy cerca de lo que se puede llamar el “cero ardiente”. Es decir, que ya no te queda nada, todo ha quedado roto, desenmascarado, eres nulo, una nada. Entonces eso, “ la nada”, empieza a arder adentro. Es decir, que eso comienza a SER. Algo que no es ni el abuelo, ni el bisabuelo, ni la poesía, ni la religión, ni el ideal, ni nada de toda la maldita historia sórdida; algo que simplemente Es;  Algo sin palabras, puro, simple, algo como fuego o  como un niño. Eres el niño de fuego. Eres la nada que arde. ERES …………Y eso es el comienzo.
Después es preciso ir a desraizar las otras mentiras en el fondo del cuerpo, en las células. Es la última parte de la batalla.

Jean-Paul Sartre

La foto fue sacada de esta web http://www.artelista.com/obra/8251412466565660-lalibertadtraslatransmutaciondelacrisalida.html

1 2 3 4 5 Porcentaje 0 (0 Votos)

Comer como Buda - Cómo aplicar los principios budistas a la alimentación

Comer como Dios, o como Buda, no depende sólo de lo que pones en tu mesa. La buena comida no es sólo lo que preparas en tu cocina y tiene más que ver con la percepción de tu mente que con los productos que digieres en sí. Ya lo dijo el Buda, "todo es una percepción de la mente", el sueño soñado de Calderón.

 

En este artículo vamos a tratar precisamente de esto, de la actitud ante la comida, en este caso de los preceptos budistas aplicados a la alimentación. Y es que ya se sabe que el budismo es un cajón de sastre equipado de herramientas de múltiples usos. No sería válido si no fuera así.

En el caso de la alimentación, una correcta aplicación de las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero (los cimientos sobre los que se alza la práctica budista en su totalidad) puede ser de utilidad para todas las alteraciones relativas al tema, desde el exceso de peso, la bulimia, deficiencias nutritivas, etc. etc.

I. La importancia del "camino medio".

El camino medio que propone el budismo nos señala el equilibrio entre el exceso (la publicidad, los alimentos que nos venden por sus regalos, los supermenús, los superplatos de carnes y pescados, las comidas hiperproteínicas e hipercalóricas, comer en el cine, comer frente al televisor, quedar para comer, comer, comer...) y las privaciones de los ayunos y las dietas light (incluido el alto consumo en programas para perder peso, libros, cintas y tratamientos).

- Es importante escuchar al cuerpo y ser consciente de cuándo tienes hambre, qué nutrientes necesitas en cada momento y en qué medida. Lo ideal sería no comer sólo porque el reloj lo dice o lo dictan las circunstancias. Sin embargo, si ha de ser así, si sólo tienes un rato para comer, aunque no tengas hambre, y luego no habrá manera, elige algo frugal, con mucha agua y fibra, como frutas y verduras. Por el contrario, cuando el estómago te pide tomar algo entre comidas (cuando no hay tiempo disponible), o necesitas energía, recurre a los panes, cereales integrales y frutos secos como tentempié. Te darán la energía que necesitas y acallarán los ácidos sin producirte una mayor acidez y sensación (engañosa) de hambre -que producirían las frutas, por ejemplo.
 

  • No te saltes las comidas, no pases hambre pensando en adelgazar porque producirías el efecto contrario. La ansiedad y el hambre reprimida te hará comer más de lo que necesitas cuando te sientes a la mesa, con los consiguientes empachos posteriores, exceso de peso y acumulación innecesaria de toxinas. 
  • Come despacio, saboreando lo que ingieres, y descansa cuando consideres que ya has saciado tu hambre. Recuerda que tu cerebro tarda unos 20 minutos en detectar esa saciedad, y cometerías un error pasándote todo ese tiempo engullendo lo que ya no necesitas. 
  • No te trates como un cubo de basura, acabando los platos para no tirar o consumiendo los productos de la nevera antes de que se estropeen (eso va por nosotras, mamás). Aquel viejo eslogan de que lo que no mata engorda estaba equivocado: lo que no mata de golpe, puede matar despacio. Si no vives en medio de una guerra o en un país devastado y pobre, no necesitas acumular reservas. Y todo lo que no necesita tu cuerpo aquí y ahora puede volverse contra ti. 
  • No te pases ni le escatimes a tu cuerpo los nutrientes que necesita. Respétate: elige el camino del medio.